Hoy en día puede comprarse prácticamente todo en internet: precios baratos, amplia selección y buena información sobre los productos; pueden ser motivos suficientes para realizar una compra online. Pero ningún chollo vale la pena si nos pone en riesgo de sufrir un ataque de
hacking o
robo de identidad. Cumplir con algunas buenas prácticas puede ayudarnos a mantener nuestra identidad online a salvo.